CASO NACIONAL
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Aguas Danone calcula su huella de carbono y de agua para definir planes de reducción
En los últimos años, es posible reconocer una notable tendencia por parte de las empresas, que, preocupadas por el impacto ambiental que generan sus actividades productivas deciden medir la “huella de carbono” para posteriormente desarrollar planes y programas que minimicen este impacto. Cuantificar la huella de carbono implica ponderar la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que se libera a la atmósfera como consecuencia de la combustión de combustibles fósiles, principal causante de los gases de efecto invernadero, y por ende, del calentamiento global.
El Grupo Danone decidió dar el primer paso en esta temática y estimar la huella de carbono asociada a la manufactura y transporte de sus bebidas. Y no sólo se animó a dimensionar las emisiones de los seis gases de efecto invernadero, vinculados al ciclo de vida de sus aguas minerales, sino que también cuantificó el consumo de agua asociado a sus productos, lo que se conoce como la “huella del agua”.
Los motivos que llevaron a la entidad corporativa a desarrollar esta iniciativa no fue difundir los datos de los impactos ambientales en las etiquetas de sus productos, sino contar con información concreta que le permita establecer metas precisas de reducción. “A partir de la identificación de la cantidad de dióxido de carbono emitida a la atmósfera durante el ciclo de vida de cada uno de los productos elaborados, se definen metas de reducción y planes de acción para concretar las mismas”, explican desde la compañía. Y añaden: “La aplicación de la herramienta permite cuantificar las toneladas de CO2 que se liberan a la atmósfera además de identificar las áreas prioritarias de acción en Producción, Logística, Packaging y Final de Ciclo de Vida”.
Con esta visión y objetivos claramente definidos, Danone comenzó a aplicar la herramienta de medición a nivel global, que luego fue adaptándose a cada país. El proceso implicó un relevamiento minucioso de información: desde los datos del packaging y la composición del producto, así como información relacionada con el proceso de manufactura, tal como el consumo de energía y la eficiencia de procesos. A ello se sumaron los datos relacionados con el transporte de los insumos (desde las plantas de los proveedores hasta la fábrica de Danone, así como desde los centros de producción de la firma hasta el consumidor) y las características del almacenamiento en el punto de venta.
Hasta el momento, ya se lograron cuantificar estos dos impactos ambientales (huella de carbono y agua) para la unidad de negocios de Aguas, que en Argentina incluye las líneas Villa del Sur y Villavicencio. Para fines de este año se sumarán también los cálculos de las huellas para las aguas saborizadas.
Resultados relevados
La aplicación de la herramienta posibilitó a la empresa contar con datos fehacientes sobre la cantidad de gramos de CO2 liberados al ambiente para cada uno de los productos. Si bien cada formato presenta huellas de carbono diferentes, se pudo relevar el peso relativo promedio de cada una de las categorías que componen las huellas de Aguas Danone de Argentina.
De esta manera uno de los resultados que arrojó la herramienta fue que la mayor cantidad de emisiones gaseosas de Aguas Danone de Argentina se concentra en el Packaging (49,4 por ciento). El sector de Logística se coloca en el segundo generador de aporte más significativo, mientras que el de la Producción –área que se encuentra representada por el sitio de manufactura- aporta alrededor de un 15 por ciento de las emisiones totales. En tanto, se pudo evaluar que la generación asociada al Punto de Venta es mínima, situación que va de la mano con el final de ciclo de vida, que aparece con un resultado negativo dado que al reciclar materiales se produce un ahorro de energía y de recursos. Esto último es considerado por la metodología como un “descuento” para la huella de carbono.
A partir de los resultados obtenidos en la medición que se efectuó en el 2008, se definieron metas de reducción de las huellas de carbono en el orden del 10 por ciento para el 2009, 20 por ciento para el 2010 y 30 por ciento para el 2011.
Estrategias de reducción
Si de estrategias de reducción se trata, las líneas de trabajo que definió Danone son varias. En lo que atañe al packaging (sector que arrojó el mayor impacto en materia de emisión de CO2) el paso que asumió la empresa fue minimizar su cantidad en el producto terminado además de incorporar el uso de PET reciclado en la fabricación de las botellas.
En lo que respecta a los productos, la entidad implementa acciones de reciclaje. Éstas se desarrollan no sólo en las plantas de manufactura de la firma sino que también mediante alianzas con cadenas de supermercados. Como resultado de esta política, la tasa de reciclado de los residuos sólidos de Aguas Danone de Argentina actualmente supera el 85 por ciento.
“El reciclaje es una práctica que debe optimizarse en nuestro país ya que no sólo disminuye el volumen de residuos que se destina a los rellenos sanitarios sino que también tiene consecuencias positivas en cuanto a la huella de carbono de productos cuyos envases son reciclados”, aseveran desde la empresa global.
La iniciativa desarrollada pone sin duda a Aguas Danone en condiciones sumamente favorables como empresa socialmente responsable con el medio ambiente.
La iniciativa desarrollada pone sin duda a Aguas Danone en condiciones sumamente favorables como empresa socialmente responsable con el medio ambiente.
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