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martes, 5 de abril de 2011

RESPOSIBILIDAD CIUDADANA EMPRESARIAL



Por Alejandro Rojo Vivot [1]

“La participación de la ciudadanía en todos los asuntos de interés público es un derecho, que se ejercerá a través de los mecanismos de la democracia representativa, directa y comunitaria”.

Constitución de la República del Ecuador [2]


Todos los días, cada día o de vez en cuando, actuamos en distintos ámbitos como la familia, el trabajo, el barrio, el club, etcétera y ocupamos diversos roles: pareja, jefe, empleado, independiente, voluntario, asociado, etcétera. Y siempre somos el mismo individuo, inclusive si nos comportamos de manera muy distinta: componedor, verticalista, autoritario, favorecedor de las interrelaciones horizontales, etcétera.
Así es el ser humano y la sociedad de diverso, complejo y absolutamente dinámico.
Por otro lado, ha quedado suficientemente en evidencia la imperativa necesidad, cada vez más, de que la mayor cantidad de personas posible nos involucremos activamente en los asuntos públicos como alternativa válida para la construcción de una comunidad equitativa y que favorezca el desarrollo.

Todas las perspectivas
En un pequeño pueblo, una mediana o gran ciudad, una región o un país convivimos en forma individual y grupal constituyendo entramados sociales vitales y formales de todo tipo; eso constituye una riqueza gigantesca la que, a veces, es fuente de conflictos ya sea por la colisión de intereses, dificultades para el diálogo, intentos de proyectos hegemónicos, etcétera.
¿Los empresarios como tales, tanto a título individual como a través de organizaciones específicas, están participando de la cosa pública en general? Por caso, ¿en los procesos netamente participativos como las consultas populares, presupuestos participativos, audiencias públicas, referéndum, reformas constitucionales, redacción de cartas orgánicas, iniciativas populares, bancas del vecino, etcétera encontramos a las cámaras o empresarios de por si opinando y alentando propuestas?
Sin duda, las visiones de los empresarios en los debates democráticos, donde están presentes los demás componentes de una comunidad, suman a la construcción de conjunto. Los caminos por separado o la notoria ausencia solamente terminan en resultados innecesariamente menguados o alentando la fragmentación social (los unos y los otros).
La participación pública es clave, sobre todo si logramos que esté basada en la adecuada información, responsable en el sentido más amplio del concepto y, entre otras, diversa sin exclusión de ninguna naturaleza.
Amartya Sen, Premio Nobel de Economía en 1998, apuntó: “El debate público y la participación social son, pues, fundamentales para la elaboración de la política económica y social en un sistema democrático. La utilización de las prerrogativas democráticas –tanto de las libertades políticas como de los derechos humanos- constituye una parte crucial del ejercicio de la propia elaboración de la política económica, aparte de los demás papeles que pueda tener. En un enfoque basado en la libertad, la libertad de participación no puede ser sino fundamental en el análisis de la política económica y social”. [3]

Sin recetas
Cada uno sabe lo que ha de hacer desde su respectiva experiencia y perspectiva. La multiplicidad de visiones convergentes en espacios públicos de reflexión y debate generan un significativo incremento en las posibilidades adecuadas en la toma de decisiones.
También es oportuno generar instancias para que, por ejemplo, en años electorales los candidatos, en forma pública, expliquen sus compromisos con respecto al desarrollo y tomemos debida nota para el seguimiento de las promesas electorales. Asimismo participando cuando se formulen planes estratégicos, se debata la recolección y tratamiento de los residuos, las áreas de estacionamiento permitido, los horarios de los comercios, la localización de los emprendimientos fabriles, los presupuestos públicos, la contaminación ambiental, etcétera. Y, desde luego, los aspectos generales como la cultura, la educación, la situación de los desempleados, la niñez y adolescencia, el deporte, la seguridad urbana, etcétera.
La organización de foros específicos y la intervención de los organizados por otros sectores, la edición de publicaciones, el estudio de asuntos como la responsabilidad social empresarial y tantas otras cuestiones contribuyen en la edificación de una comunidad donde todos tengan cabida.
Nunca el aislamiento social como estrategia para la defensa de los intereses sectoriales conlleva la resolución de los conflictos o las diferencias pues, como mucho, únicamente significa elevar el muro de protección cuando las bases se siguen deteriorando y soportando más peso por lo que, irremediablemente en algún momento, se desmoronarán. La participación cívica, en forma pública, es el camino democrático para consolidar sistemas donde todos puedan expresarse y existan equivalentes oportunidades.

Pensar a largo plazo implica ampliar la visión de lo inmediato que, desde luego, debe ser atendido. Trabajar para que la democracia se expanda y mejore continuamente es estar favoreciendo el desarrollo.
Sin duda es posible la edificación de alianzas, encontrar puntos de contacto aún entre quienes sostienen posturas muy distintas, individualizar los valores fundamentales que nos unen aunque haya diferencias en los métodos, buscar comprender lo que opinan los demás y procurar ser entendidos por los que no comparten las propias.
La democracia, como el género humano, es diversidad sumando esfuerzos en beneficios y complemento de todos, incluyendo a las generaciones por venir. La participación cívica fortifica a la democracia y la cualifica, mejorando notablemente las posibilidades generales de desarrollo.


[1] Trabaja en la Fundación AVINA desde 2007. Autor de 20 libros y más de 500 artículos.
[2] Ecuador. Constitución. Artículo 95°. Quito, Ecuador. 20 de octubre de 2008.
[3] Sen, Amartya. Desarrollo y libertad. Planeta. Primera reimpresión. Página 141. Buenos Aires, Argentina Agosto de 2000.

LA RSE EN FOCO - ARGUMENTOS


Los textos que se comparten en estas páginas son el resultado de una dinámica virtual realizada entre algunos miembros de la Red Argentina de Responsabilidad Social Empresaria, con la intención de fortalecer los argumentos por los cuales trabajamos en RSE, con la idea de que sean un aporte para motivar a otros empresarios a sumarse a la movida.  La redacción de los distintos disparadores y la edición, estuvieron a cargo de Jorge Savio, del Grupo Jujeño de RSE.


Martín Venencia – Universidad Católica de Salta
“A nivel de la organización empresaria, se define un nuevo modelo de competir y entender la actividad económica, un nuevo paradigma, en el que la RSE tiene un papel muy importante para el éxito de las mismas, será estratégico formar sinergias y asociaciones entre empresas para articular proyectos de responsabilidad social, las empresas que incorporen la RSE en sus estrategias y procedimientos operativos- administrativos, estarán mejor posicionadas para superar etapas de crisis.”

Guillermo Casarotti – Integrante del grupo Nuevos Aires
“Es a través de la comprensión y del intercambio de políticas y prácticas sustentables de negocios con alto impacto, que los empresarios podremos incidir en la generación de un nuevo modelo de hacer negocios, donde se promueven contextos organizacionales en la empresa que atraen y retienen los buenos empleados, donde se reduce el riesgo al mejorar la relación con proveedores de calidad, y donde se incrementa la fidelidad de clientes fortaleciendo la reputación de la marca/empresa. Es un ganar+ganar+ganar, donde se beneficia la empresa, la sociedad y el medio.”

Fernando Sánchez del Foro Empresarial de la Patagonia
“Debemos trabajar y producir en forma socialmente responsable principalmente porque nos hace bien, porque hace bien a la gente que trabaja con nosotros y porque hace bien al entorno donde realizamos nuestras actividades.
Simplemente hay que modificar la forma de gestionar nuestros negocios, abriendo la cabeza y el corazón a la triple generación de valor, sin pensar únicamente en la generación de valor económico, e involucrar a los valores sociales y ambientales.
Porque se hacen más y mejores negocios, de una manera más plena y feliz, desde la confianza, e integrando los valores personales al negocio.”

Andrés Abecasis - Avina
“Podemos esgrimir varios argumentos de la A a la Z, y mandamos algunos, sólo de muestra:
1. AdelantaRSE. Sabemos que el mundo va hacia una economía verde, inclusiva y responsable, los que se adelanten correrán con ventaja.
2. SEA una empresa transformadora. Nuevas alternativas de desarrollo nacional, inclusivas, verdes y responsables, serán posibles sólo si las empresas de Argentina que están ávidas de innovar y de contribuir a nuevas formas de hacer y ser: implementan enfoques de sustentabilidad: - incorporan a la creación de valor económico, la creación del valor ético, y lideran agendas de cambio en alianza con los demás sectores.
3. Zanahoria y Garrote. Ya pasó la etapa centrada en la conducta voluntaria de la empresa. Nuestros estados, sociedades y mercados están desarrollando, como advierte Ethos, la estrategia de la zanahoria y el garrote: de incentivos y amenazas. Ya no será optativo.
Pero lo cierto es que los argumentos más válidos son éticos. Hay que apelar a la fibra más íntima. Ninguno de los que leen estas líneas practican la RSE por conveniencia o por coerción. Estas últimas C sólo ayudan a que “ser valiente no salga tan caro y ser cobarde no valga la pena”*
* Joaquín Sabina, Noches de boda

Francisco Mackinlay – Grupo Nuevos Aires
“Es muy difícil defender la RSE diciendo que ser responsable es también negocio o buen negocio, ya que en la mayoría de los casos hacer las cosas bien implica mayores costos. Yo he tratado de argumentar partiendo de la base de lo que significa para mí un negocio. Para mí “negocio” no sólo es ganar dinero sino más bien la “forma” en que gano ese dinero.
No sería la cantidad de pesos sino la calidad de esos pesos ganados. Ganar dinero evadiendo, negreando y destruyendo es la manera más fácil y no tiene mérito alguno, en cambio hacerlo pagando todos los impuestos, pagando salarios dignos, cuidando el medio ambiente y sin afectar negativamente a nuestro público de interés, no es nada fácil. Es todo un desafío y es ahí a donde yo me quiero meter, a donde yo quiero apuntar.
Nuestra mentalidad cortoplacista es nuestro principal enemigo ya que poder lograr esto significará mucho dolor, mucho sacrificio, mucho cambio y no queremos enfrentar este camino. Lo quiero “todo” y lo quiero “ya” es lo que recibimos constantemente como mensaje, con lo cual un pensamiento como el que planteamos con la RSE choca de frente con este otro.
Pero hay algo que hoy si sabemos y vemos a diario. En la medida que pasan los años, en vez de tener menos pobreza y menos indigencia, tenemos más. Cada vez la brecha entre ricos y pobres es más grande y es consecuencia del modelo económico, social y ambiental que estamos aplicando.
Es EVIDENTE que tal como esta NO sirve y esto también tiene que ser una motivación para el cambio. Si seguimos aplicando las mismas recetas, es muy probable que el resultado sea más de lo mismo. Entonces, ¿por qué no intentar un cambio?
La riqueza que se genera por un lado es a costa de la pobreza que genero por otro. Parecería ser que con este modelo, para ser más rico tengo que sacarle a otro y por ende dejar más pobre a otro. Muy pocos son los que generan riqueza y valor de verdad!

Emiliano Fazio, del grupo empresario de RSE en Mendoza, Valos
“A mi me gusta cuando hablamos de Responsabilidad Social Empresaria; pensarla desde la dimensión personal del empresario Pyme. Desde ahí la RSE es el encuentro entre la búsqueda de la felicidad personal y la forma en que se hace negocios. Es la faceta más “ciudadana” del que toma decisiones en una empresa o comercio, es la que se involucra con lo público, con lo de todos, desde su rol específico en la sociedad...
Esta mirada para nosotros que vivimos en ciudades que no han perdido su dimensión social es, para mi, igual o más importante que la mirada de la RSE como sistema estratégico de gestión... es el punto de vista que te hace ver las cosas simples... las pequeñas decisiones que producen grandes cambios concretos en la calidad de vida de nuestra comunidad...   Que te ayuda a entender que si uno se dedica a cambiar su micro-universo que lo rodea, el gran universo de todos cambia también... Es la que dispara la epidemia de conciencia en responsabilidad social que genera esperanza que un pueblo, un país y un mundo mejor son posibles...”

¿Qué es capital social?


“Más ética más desarrollo”, de Bernardo Kliksberg, de Temas Grupo Editorial, es un libro muy recomendable de leer para comprender la situación que atraviesa América Latina y emprender un necesario proceso de cambio. De este libro tomamos algunos pocos párrafos para introducirnos en el fundamental concepto de “Capital Social”.

Según el análisis del Banco Mundial, hay cuatro formas básicas de capital: el natural, constituido por la dotación de recursos naturales con que cuenta un país; el construido, generado por el ser humano que incluye diversas formas de capital (infraestructura, bienes de capital, financiero, comercial, etcétera); el capital humano, determinado por los grados de nutrición, salud y educación de su población; y el capital social, descubrimiento reciente de las ciencias del desarrollo.

Algunos estudios adjudican a las dos últimas formas de capital un porcentaje mayoritario del desarrollo económico de las naciones a fines del siglo XX. Indican que allí hay claves decisivas del progreso tecnológico: la competitividad, el crecimiento sostenido, el bueno gobierno y la estabilidad democrática.

¿Qué es, en definitiva, el capital social? El campo no tiene una definición consensualmente aceptada. De reciente exploración, se halla, en realidad, en plena delimitación de su identidad, de aquello que es y de aquello que no es.

Robert Putnam (1994), precursor de los análisis del capital social, considera en su difundido estudio sobre las disimilitudes entre Italia del Norte e Italia del Sur que, fundamentalmente, lo conforman: el grado de confianza existente entre los actores sociales de una sociedad, las normas de comportamiento cívico practicadas y el nivel de asociatividad que la caracteriza. Estos elementos son evidenciadotes de la riqueza y la fortaleza del tejido social interno de una sociedad.

Para otro de los precursores, James Coleman (1990), el capital social se presenta tanto en el plano individual como en el colectivo. En el primero, tiene que ver con el grado de integración social de un individuo, su red de contactos sociales; implica relaciones, expectativas de reciprocidad, comportamientos confiables. Mejora la efectividad privada. Pero también es un bien colectivo. Por ejemplo, si todos en un vecindario siguen normas tácitas de cuidar por el otros y de no agresión, los niños podrán caminar hacia la escuela con seguridad y el capital social estará produciendo orden público.

Otro precursor, Perre Bourdieu (1980), definió el capital social como “la suma de recursos, reales y virtuales, que acumula un individuo o un grupo debido a la posesión de relaciones menos institucionalizadas o una red permanente de conocimiento y reconocimientos mutuos”.

Diferentes analistas actuales de esta vieja-nueva forma de capital ponen el énfasis en diversos aspectos. Entre otros, para Kenneth Newton (1997) el capital social puede ser visto como un fenómeno subjetivo, compuesto por valores y actitudes que influencian sobre cómo las personas se relacionan entre sí. Incluye confianza, normas de reciprocidad, actitudes y valores que favorecen la superación de relaciones conflictivas y competitivas para conformar vínculos de cooperación y ayuda mutua.

¿Qué es la responsabilidad social empresaria?


No hay una única definición sobre Responsabilidad Social Empresaria (RSE). Es un término relativamente nuevo y en construcción. De todas maneras, más allá de algunas diferencias en los enfoques, encontramos coincidencias sobre el rol que la empresas deben ocupar en sus comunidades.
Para iniciarnos en el tema, compartimos aquí algunos de los conceptos vertidos por diversos disertantes de las dos ediciones del Foro Empresarial de la Patagonia.

Luis Ulla, Director del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (IARSE), nos decía que es la forma de conducir los negocios de la empresa, tratando de generar una triple creación de valor: económico, social y  ambiental, para la empresa y para la sociedad.

En su disertación nos contaba Luis que James Wolfensohn, Presidente del Banco Mundial, expresó que “La cuestión de la pobreza es una cuestión de paz. No se puede garantizar el futuro de los negocios sin que éstos se involucren en la cuestión del desarrollo”

Stephan Schmidheiny, líder y creador de la Fundación AVINA,  en las conferencias que dicta en todo el mundo expresa con claridad:  “No existen compañías exitosas en sociedades fracasadas”.

Para el instituto brasileño ETHOS, la “Responsabilidad Social Empresarial es la forma de gestión definida por la relación ética y transparente de la empresa con todos los públicos con los cuales se relaciona, y por el establecimiento de metas empresariales compatibles con el desarrollo sustentable de la sociedad; preservando recursos ambientales y culturales para las futuras generaciones, respetando la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales”


Phil Rudolph, Especialista en Ética y Responsabilidad Social Corporativa – Ex VicePresidente de McDonald’s Global, en una conferencia brindada en Córdoba, en Marzo de 2007, dijo que “la Responsabilidad Social Empresaria tiene que ver con el modo en el cual las empresas ganan su dinero”.

El reconocido economista argentino Bernardo Kliksberg afirma que “América Latina necesita progresos urgentes en esta dimensión crucial del desarrollo. Un continente con tanto potencial económico, y al mismo tiempo con niveles récord de pobreza y desigualdad, requiere altas dosis de RSE. En muchos países se está transitando sólo por la primera etapa y poco por la segunda…. Progresar rápidamente en este camino en América Latina es fundamental para mejorar la integración social, la equidad y la competitividad”.

El popular buscador Google permite apreciar la difusión que tiene la RSE (en inglés CSR, Corporate Social Responsability). Conduce a una lista de 4.070.000 páginas referidas a la CSR.

Otras definiciones sobre RSE
Unión Europea: Libro Verde
“Es la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores”.

World Business Council on Sustainable Development (WBCSD)
“Es el compromiso de las empresas de contribuir al desarrollo económico sostenible, trabajando con los empleados, sus familias, la comunidad local y la sociedad en general para mejorar su calidad de vida”.

Business for Social Responsibility (BSR) -USA
“Es una visión de negocios que integra armónicamente a la estrategia empresarial, el respeto por los valores éticos, las personas, la comunidad  y el medio ambiente”.

Peter Drucker
“Es una ética corporativa para abordar la forma en que la empresa trata a sus constituyentes internos y externos y el mundo en que ellos viven.”